Donald Trump rechaza carta de Nicolas Maduro y refuerza ofensiva militar en el Caribe

Tras los primeros bombardeos de embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe a inicios de septiembre, Nicolás Maduro intentó dar un giro diplomático. En una carta dirigida a Donald Trump, el mandatario venezolano lo invitó a abrir un canal de diálogo para preservar la paz en el hemisferio.

En la misiva, Maduro rechazó las acusaciones de que su gobierno opera como un “narcoestado” y defendió su historial en la lucha contra las drogas. “Este año ya hemos neutralizado y destruido más del 70 % del pequeño porcentaje que intenta cruzar por la frontera con Colombia”, señaló. También calificó las denuncias en su contra como “el peor de los fake news lanzados para justificar una escalada de conflicto”.

La reacción de la Casa Blanca fue inmediata y contundente. La portavoz Karoline Leavitt desestimó la carta y aseguró que estaba “plagada de mentiras”. Además, reiteró que la administración Trump considera ilegítimo al régimen venezolano.

“El presidente Trump ha demostrado claramente que está dispuesto a utilizar todos los medios necesarios para frenar el tráfico ilegal de drogas provenientes del régimen de Venezuela”, declaró Leavitt en rueda de prensa.

Estados Unidos mantiene en la zona una operación naval sin precedentes, con ocho buques desplegados en el Caribe y una decena de cazas en Puerto Rico. Según Washington, al menos tres lanchas cargadas de droga han sido destruidas en alta mar por misiles en las últimas semanas.

Mientras Caracas acusa a Estados Unidos de ataques ilegales, la administración Trump insiste en que se trata de acciones de defensa nacional. Al mismo tiempo, ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Nicolás Maduro, a quien acusa de liderar un cártel internacional de drogas vinculado a redes como el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua.

Con la carta ignorada y la ofensiva militar en marcha, el conflicto entre ambos gobiernos se adentra en una nueva fase de confrontación. El margen para un entendimiento parece cerrarse, mientras Washington avanza con la estrategia de “máxima presión” sobre Caracas.

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