La despedida de Miguel Uribe Turbay, asesinado en un atentado en Bogotá, estuvo marcada por un nuevo enfrentamiento político. Álvaro Uribe Vélez acusó a Juan Manuel Santos de “hipocresía” por asistir a la cámara ardiente instalada en el Congreso. Desde la distancia, el exmandatario expresó su molestia al ver a su sucesor en el homenaje al senador y precandidato presidencial.
Uribe, fundador del Centro Democrático, escribió en X, “En esta hora de dolor aumenta mi tormento ver en la pantalla de la distancia la hipocresía de Santos que devolvió el poder a los criminales”. La frase generó reacciones inmediatas y evidenció la tensión política que rodeó el acto fúnebre en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional.
La crítica de Uribe se centró en responsabilizar a Santos por políticas de su gobierno que, según él, fortalecieron a grupos armados. El Centro Democrático respaldó esta acusación, afirmando que la presencia del expresidente en el homenaje resultaba ofensiva, dado que su legado, en opinión del partido, contribuyó al aumento de la violencia que enluta hoy a Colombia.
Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático, endureció el señalamiento al recordar escándalos como Odebrecht y el Proceso 8000. “Mientras los determinadores de esos casos están libres, hoy hay un condenado inocente preso. Duele mucho ver a ese determinador de Odebrecht visitando la cámara ardiente de Miguel Uribe”, afirmó durante declaraciones a medios presentes en el Congreso.
Santos, que acudió acompañado de su esposa, Tutina de Santos, y uno de sus hijos, permaneció largo rato en el lugar, acompañando a la familia del fallecido. Horas antes, había publicado un mensaje de condolencia en el que llamó a la reconciliación, al “desarme de la palabra” y al respeto por la vida, lo que también provocó críticas de seguidores del uribismo en redes sociales.
En el homenaje, la tensión política se mezcló con el dolor familiar. María Claudia Tarazona, viuda del senador, recibió el apoyo de Miguel Uribe Londoño, padre del político asesinado, en un abrazo que simbolizó fortaleza ante la tragedia. El Capitolio permanecerá tres días en duelo, con actos conmemorativos y una misa solemne prevista en la Catedral Primada.







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