El presidente del Senado, Lidio García, se reunió este lunes con el presidente Gustavo Petro en la Casa de Nariño y le propuso establecer una “paz política” entre los poderes públicos, en medio de las crecientes tensiones entre el Ejecutivo y el Congreso.
La reunión, de carácter protocolario, sirvió para abordar temas clave de la agenda legislativa. Durante el encuentro, García expresó su intención de reducir el nivel de confrontación y apostarle a un escenario de mayor respeto mutuo. “Hagámonos pasito, ¿para qué vamos a pelear?”, le dijo al presidente, según contó al término de la conversación.
Aunque aseguró tener buena relación con el Gobierno, el senador liberal subrayó que ha votado en contra de la mayoría de los proyectos impulsados por la Casa de Nariño. “La relación con ellos la determina la manera como uno vota”, señaló.
Entre los temas discutidos estuvo la reforma tributaria, cuya presentación —en caso de darse— consideró inconveniente por la proximidad del calendario electoral. “Una tributaria en este momento es bien complicado, vamos para un año electoral, es muy impopular”, advirtió García, aunque reconoció que el Ejecutivo tiene todo el derecho a tramitarla si así lo desea.

Sobre la ley de sometimiento, que plantea beneficios judiciales para estructuras armadas ilegales como parte del proyecto de paz total, el presidente del Congreso sugirió un mayor nivel de consulta institucional. “Deberían socializarla muy bien con las altas cortes primero, para ver si, a través de una mesa de diálogo, llega un poco más tranquila y certera al Congreso”, sostuvo.
El encuentro también incluyó conversaciones sobre la reforma a la salud, que se encuentra estancada en la Comisión Séptima del Senado por falta de consenso, y que ha sido uno de los proyectos más controvertidos del actual Gobierno.
El llamado a la “paz política” ocurre mientras el Congreso se prepara para un nuevo periodo legislativo y en medio de una atmósfera marcada por la desconfianza entre ramas del poder. Con varias reformas pendientes y el clima electoral en aumento, el margen de maniobra del Ejecutivo podría verse condicionado por este tono de distensión o, por el contrario, por el retorno de la confrontación.







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