El embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, confirmó este miércoles que la crisis diplomática con el gobierno norteamericano ha sido superada tras su regreso a Washington y luego de sostener una reunión directa con el presidente Gustavo Petro.
“La relación bilateral continúa y estamos comprometidos con mantener un diálogo abierto y constructivo”, aseguró el diplomático en una rueda de prensa en la sede de la embajada colombiana, destacando que el secretario de Estado, Marco Rubio, y la administración estadounidense “no tienen ninguna participación” en el supuesto intento de desestabilización al que se refirió Petro semanas atrás.
García-Peña explicó que, tras ser llamado a consultas, el Gobierno colombiano hizo una evaluación del estado actual de las relaciones binacionales y concluyó que, a pesar de las diferencias, hay coincidencias que se deben aprovechar. Entre los temas claves discutidos están el combate al narcotráfico, el comercio, la migración, las energías alternativas y la crisis humanitaria en Haití.
El embajador hizo énfasis en que la superación del impasse diplomático “no es un asunto del presidente Petro o de una coyuntura”, sino que responde a la importancia estratégica de la relación histórica entre los dos países. También recalcó que los canales diplomáticos demostraron su eficacia para evitar una mayor escalada del conflicto.
El desencuentro se originó luego de que Petro señalara públicamente a políticos republicanos de supuestamente estar detrás de un complot para desestabilizar su gobierno, afirmaciones que incluyeron al secretario de Estado Marco Rubio. Posteriormente, el mandatario se retractó de sus declaraciones, aclarando en una carta dirigida al expresidente Donald Trump que no tenía intención de vincular “sin fundamentos” al gobierno estadounidense.
Por su parte, el gobierno de EE. UU. también llamó a consultas a su encargado de negocios en Colombia, John McNamara, quien estaría regresando esta semana para asistir a un evento militar en Medellín.
Aunque las tensiones recientes han sido superadas en términos formales, persisten fricciones estructurales entre ambos gobiernos, particularmente por la política antidrogas, los procesos de extradición y la intención de Colombia de diversificar sus alianzas comerciales.







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