El reciente twiit del excanciller Luis Gilberto Murillo, en el que defendía el modelo de pasaportes que estructuró durante su paso por la Cancillería, generó titulares que no se ajustan con exactitud a su contenido. En algunos medios, como Infobae, se interpretó que el exfuncionario “se fue contra el Gobierno Petro” por decisiones recientes sobre la licitación del contrato de pasaportes. Sin embargo, el propio tono del mensaje y los antecedentes públicos desvirtúan esa afirmación.
En el pasado comentario publicado el 28 de junio, Murillo señala que el modelo diseñado bajo su liderazgo se sostenía en dos pilares, cooperación internacional con Portugal y soberanía nacional en la producción. Asegura que era financieramente sostenible, al punto que permitió una reducción del 12 % en el valor del trámite. Cierra con una frase que generó interpretaciones: “No busquen excusas. La ejecución era el siguiente paso”.
Para algunos, esas palabras fueron una crítica directa al gobierno del presidente Gustavo Petro. No obstante, el contexto de este mensaje apunta a otra dirección. En intervenciones anteriores, Murillo ya había aclarado que el modelo fue entregado completo y que el empalme con la actual administración incluyó al menos 14 reuniones formales, cinco de ellas enfocadas exclusivamente en el tema de pasaportes. También había enfatizado que su salida fue acordada previamente con el mandatario y que siempre estuvo disponible para resolver cualquier inquietud.
En ese marco, su comentario reciente puede entenderse como un llamado a no desconocer un proceso que ya estaba estructurado. Lejos de atacar al Ejecutivo, el exfuncionario parece reafirmar la viabilidad de la propuesta técnica que dejó andando, y que, según sus propias palabras, solo requería implementación. Un señalamiento que, por forma y fondo, encaja más como una respuesta puntual a quienes hoy están al frente de la Cancillería y han insinuado que el problema de los pasaportes no tenía una solución previamente definida.
Luis Gilberto Murillo ha mantenido un tono formal en sus intervenciones públicas, incluso en medio de diferencias evidentes. Sus comentarios suelen centrarse en aspectos técnicos más que en confrontaciones personales. En este caso, su mensaje parece mantener esa misma línea.







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