Este jueves, en el espacio matutino de Blu Radio, los periodistas Felipe Zuleta y Néstor Morales criticaron al exministro y hoy precandidato presidencial Luis Gilberto Murillo, por haber retirado retratos de excancilleres del salón protocolario de la Cancillería. Lo acusaron de haber descolgado los cuadros “que él consideraba eran racistas”, sin aclarar que la medida fue parte de una decisión institucional explicada públicamente por el excanciller, desde el inicio de su gestión, y que se basó en hechos históricos verificables.
En un video publicado en sus redes sociales cuando asumió como canciller, Murillo mostró el proceso de transformación del salón protocolario del Palacio de San Carlos. Allí explicó que decidió reubicar los retratos de excancilleres cuyas trayectorias evidencian actitudes racistas documentadas en sus discursos y acciones. “Este salón protocolario debe parecerse al país”, afirmó, mientras presentaba una nueva puesta en escena basada en artesanías y símbolos culturales de diferentes regiones del Colombia.
Uno de los cuadros reubicados fue el del excanciller Laureano Gómez, quien fue líder del Partido Conservador y presidente de la República, y reconocido por su postura racista. En uno de sus discursos expresó:
“El espíritu del negro, rudimentario e informe, como que permanece en perpetua infantilidad. La bruma de una eterna ilusión lo envuelve y el prodigioso don de mentir es la manifestación de esa falsa imagen de las cosas…”
Estas afirmaciones, propias de teorías pseudocientíficas del siglo XIX, fueron empleadas para justificar jerarquías raciales y consolidar estructuras de exclusión desde el poder. La presencia de figuras como Gómez en el salón protocolario, sin contexto crítico, reproduce una visión incompleta de la historia diplomática del país.
Los cuadros no fueron destruidos ni ocultados, sino trasladados a otro espacio dentro de la Cancillería. La propuesta fue simbólica, pero con el mensaje de transformar un lugar de representación oficial, para que refleje la diversidad étnica y cultural de Colombia.
Murillo ha mantenido una trayectoria coherente en la defensa de los derechos de las comunidades afrocolombianas. Desde su papel como gobernador del Chocó, pasando por sus funciones como embajador y canciller, ha promovido políticas públicas para combatir el racismo estructural, abrir espacios de representación y visibilizar a los territorios históricamente excluidos del poder nacional.







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