Con una contundente votación de 54 en contra y apenas 2 a favor, el Senado de la República negó la convocatoria a la consulta popular impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro, la cual incluía 16 preguntas —12 sobre derechos laborales y 4 sobre el sistema de salud—. La decisión se tomó poco después de que la reforma laboral fuera aprobada, lo que debilitó aún más el respaldo político a la propuesta del Ejecutivo.
El presidente del Congreso, Efraín Cepeda, celebró el hundimiento de la iniciativa y la calificó como una maniobra electoral. “El Gobierno quería una consulta politiquera para hacer campaña al Congreso y la Presidencia, y la quería financiar con 800.000 millones de pesos del erario. Hoy ganó la democracia”, afirmó. Cepeda sostuvo que ese dinero debería destinarse a sectores críticos como la salud o la seguridad, y no a lo que denominó una “campaña política gratis”.
La consulta había sido radicada por el Gobierno tras el fracaso inicial de la reforma laboral, pero con su aprobación final, muchos sectores consideraron innecesario acudir a las urnas. Además, el rechazo generalizado incluyó advertencias sobre un posible abuso de funciones, luego de que el presidente Petro expidiera un decreto convocando la consulta pese a no contar con aval legislativo.
Desde el oficialismo, Petro reaccionó en la red social X asegurando que “solo dos personas traicionaron la gran coalición en favor del derecho de los trabajadores”, y que la consulta aún seguía vigente por decreto hasta la conciliación final del proyecto.







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