Petro asegura que no será presidente cuando se instale una constituyente

El presidente Gustavo Petro volvió a referirse este jueves a la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente, aclarando que no tiene intención de perpetuarse en el poder y que, si el proceso avanza, él no ocupará la Presidencia cuando se instale. “Cuando se instale la constituyente, no seré presidente de Colombia. Quizás, si el pueblo lo quiere y estoy vivo, seré constituyente”, escribió en su cuenta de X, como respuesta a las voces que advierten sobre un posible intento de reelección.

La declaración del jefe de Estado se da en medio del debate político que ha generado su insistencia en que, si el Congreso bloquea reformas clave como la laboral, solo quedaría el camino del “poder constituyente”. Según el mandatario, este no sería convocado por él, sino directamente por el pueblo colombiano a través del voto.

El exministro y constituyente de 1991, Humberto de la Calle, había recordado recientemente en una entrevista con la revista CAMBIO, que la constituyente que dio origen a la actual Carta Magna no fue impuesta desde el poder, sino promovida desde la ciudadanía en un momento de crisis nacional. En respuesta, Petro defendió que su planteamiento tiene el mismo espíritu, abrir paso a un nuevo pacto social ante la supuesta negativa institucional a permitir transformaciones estructurales.

El presidente ha dejado claro que su propuesta no busca evadir al Congreso ni romper con la legalidad. Primero, afirma, se intentará avanzar por la vía de una consulta popular sobre la reforma laboral, ya decretada y enviada a la Corte Constitucional. Solo si ese camino también es bloqueado, considera legítimo que la ciudadanía active el poder constituyente.

El Gobierno contempla abrir el debate en el segundo semestre del año y, eventualmente, someter la idea de la constituyente a votación en marzo de 2026, coincidiendo con las elecciones legislativas, mediante una papeleta.

El tema ha reactivado uno de los debates más sensibles del país, el cual es la legitimidad de reformar la Constitución y los límites del poder presidencial. Petro insiste en que el objetivo es ampliar la democracia, garantizar derechos sociales y alcanzar una paz duradera. No obstante, el solo anuncio ha despertado alertas en sectores políticos y jurídicos que temen una eventual ruptura institucional.

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