El Gobierno colombiano elevó una nota de protesta diplomática tras las declaraciones del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, quien relacionó el atentado contra el senador Miguel Uribe con la supuesta “retórica izquierdista” del Gobierno de Gustavo Petro. La canciller Laura Sarabia respondió en nombre del Ejecutivo, calificando las afirmaciones como irresponsables y dañinas para el momento crítico que atraviesa el país.
“Rechazamos categóricamente las declaraciones del @secrubio. Colombia necesita respaldo, no estigmatización. Exigimos responsabilidad y compromiso con la defensa de nuestra democracia”, expresó Sarabia, dejando en claro que los señalamientos de Rubio no solo agravan la tensión nacional, sino que también lesionan el respeto entre aliados internacionales.
El embajador en Washington, Daniel Peña García, se sumó al pronunciamiento y envió una carta oficial al Departamento de Estado, recordando que el Gobierno colombiano ha actuado con firmeza y celeridad desde el mismo momento del ataque ocurrido en la localidad de Fontibón. En su respuesta, destacó que ya fue aprehendido un menor de 15 años involucrado en los hechos, y que el presidente Petro ordenó un despliegue integral de todas las capacidades de inteligencia, fuerzas armadas y policía para esclarecer el atentado.
En el documento se detalla que se han desplegado más de 250 investigadores, se han revisado más de mil grabaciones de video y se han hecho 23 entrevistas clave. Además, el general Carlos Fernando Triana, director de la Policía Nacional, confirmó que no se trata de un hecho aislado, sino de una posible conspiración criminal de mayor escala.
El Gobierno también recordó que el presidente Petro ordenó reforzar la seguridad de todos los candidatos políticos y reiteró su compromiso con la integridad del proceso democrático. En la misiva, Colombia pidió además colaboración a los organismos de inteligencia de Estados Unidos para avanzar en las investigaciones.
El mensaje de fondo es claro: el Gobierno no acepta atribuciones infundadas y reafirma su voluntad de actuar con contundencia frente a amenazas contra la democracia. Las palabras de Marco Rubio, en cambio, fueron consideradas un factor de perturbación más que de apoyo.







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