Varios precandidatos presidenciales suspendieron sus campañas como muestra de solidaridad y rechazo tras el atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay durante un acto público. El hecho encendió las alarmas en el panorama electoral, generando un llamado generalizado a detener la violencia y defender la democracia.
Entre los primeros en pronunciarse estuvo Mauricio Lizcano, exministro de las TIC. Anunció que suspenderá durante una semana sus actos proselitistas y advirtió sobre el tono incendiario que está tomando la política en Colombia. “O nos unimos o nos jodemos”, expresó en una declaración pública, enfatizando que el país no puede normalizar el odio como forma de competencia electoral.
David Luna, exsenador y actual aspirante presidencial, también anunció la suspensión de su agenda. A través de sus redes sociales, expresó su solidaridad con Miguel Uribe y su familia, y pidió garantías reales para todos los candidatos. «Este no puede ser el clima de una contienda democrática. Defender la vida es defender la democracia», señaló.
Gustavo Bolívar, quien ha insistido en la necesidad de blindar el proceso electoral de cualquier tipo de violencia, fue enfático en su rechazo al oportunismo político. Canceló sus actividades durante dos semanas y afirmó que “no es posible que mientras un contrincante esté debatiéndose entre la vida y la muerte, los demás estén sacando partido de su tragedia o haciendo campaña”.
Claudia López, exalcaldesa de Bogotá, también detuvo su gira política. A través de un comunicado exigió al Gobierno nacional medidas efectivas de protección, tanto para ella como para los demás candidatos en contienda. “No hay democracia si no hay seguridad para debatir, disentir y proponer”, afirmó.
Una voz destacada en este momento también fue la del excanciller y exembajador en EE. UU., Luis Gilberto Murillo, quien suspendió todas sus actividades públicas y expresó un rechazo absoluto a la violencia política. Murillo pidió al Gobierno Nacional activar de inmediato todas las medidas necesarias para proteger la vida de cada candidato y garantizar un proceso electoral seguro. Además, hizo un llamado a la unidad de las fuerzas políticas y la sociedad colombiana, insistiendo en que es fundamental el acompañamiento técnico y político de organismos internacionales independientes durante el proceso electoral para fortalecer la confianza y la seguridad.
La condena fue unánime desde todos los sectores políticos. El presidente Gustavo Petro repudió el atentado e instó a que este hecho no se convierta en un motivo de división. “La violencia no puede seguir siendo parte de nuestra historia electoral”, declaró.
Este episodio ha puesto de relieve una preocupación compartida, la necesidad de blindar el proceso electoral, detener la polarización y proteger a quienes hoy representan opciones políticas distintas. La pregunta que queda abierta es si Colombia logrará votar en paz.







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