Desde el Paseo de Bolívar en Barranquilla, el presidente Gustavo Petro anunció que su gobierno iniciará diálogos con bandas criminales juveniles de la ciudad, incluidos sus integrantes recluidos en cárceles. El mandatario vinculó el auge de estas estructuras con la falta de acceso a la educación superior, la pobreza y la influencia del narcotráfico en los puertos del Caribe.
Durante la inauguración de los cabildos populares, Petro señaló que estas bandas no son expresión de una insurgencia política, sino producto de redes criminales respaldadas por actores políticos corruptos. Denunció que los puertos como el de Barranquilla son utilizados para traficar drogas, armas y mercancía ilegal que afecta la industria nacional, y apuntó directamente contra el alcalde Alejandro Char por su falta de control sobre la seguridad local.
“Este Gobierno les ofrece la mano. Vamos a pacificar a Barranquilla, ya que el alcalde no pudo”, afirmó el jefe de Estado, quien usó como ejemplo el modelo de diálogo que se ha aplicado en Medellín con bandas del Valle de Aburrá.
El presidente también urgió mejoras inmediatas en la cobertura educativa, pidiendo soluciones rápidas como la instalación de módulos de formación, sin esperar grandes obras de infraestructura.
Con esta propuesta, el Gobierno suma un nuevo frente a su política de “paz total”, ahora enfocado en el fenómeno urbano de las bandas juveniles en la Costa Caribe.







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