En una jornada tensa y cargada de polémica, la plenaria del Senado tomó este miércoles una doble decisión que marca un nuevo capítulo en la agenda legislativa del gobierno de Gustavo Petro: revivió el proyecto de reforma laboral y, acto seguido, negó el aval para la consulta popular con la que el Ejecutivo buscaba legitimar algunos de sus puntos clave. La votación estuvo marcada por acusaciones de fraude, enfrentamientos verbales e incluso un altercado físico entre el ministro del Interior, Armando Benedetti, y el secretario del Senado, Alejandro González.
Con 49 votos en contra y 47 a favor, la plenaria negó el concepto favorable que necesitaba el Gobierno para convocar a una consulta popular que, según cálculos de la Registraduría, podría haber costado alrededor de 700.000 millones de pesos. Esta votación se dio inmediatamente después de que el Senado aceptara una apelación que resucitó el trámite legislativo de la reforma laboral, previamente archivada por la Comisión Séptima.
La respuesta del presidente Petro no se hizo esperar. Desde su cuenta en X, calificó la decisión como un “fraude” y evocó el 19 de abril de 1970, insinuando una traición a la voluntad popular. “No se hundió la consulta popular. La hundieron con fraude… El pueblo debe decidir”, escribió el mandatario, quien además convocó a diversos movimientos sociales a organizarse para lo que llamó el “paso siguiente”.
El jefe de Estado también emitió una instrucción directa a la Fuerza Pública: evitar el uso de la fuerza contra manifestantes y garantizar la protección institucional y la convivencia pacífica.
El rifirrafe de Benedetti y la molestia en el Ejecutivo
En el momento más álgido del debate, el ministro del Interior, visiblemente alterado por el resultado, encaró al secretario del Senado. La situación escaló hasta el punto en que la senadora María José Pizarro y otros legisladores tuvieron que intervenir para calmar los ánimos. Benedetti denunció públicamente que se cerró el registro de votación cuando el conteo favorecía al Gobierno, y que luego se habrían sumado votos en contra, lo que, según él, constituye un delito.
Pese al triunfo parcial que representa el regreso de la reforma laboral al debate legislativo, Benedetti expresó su pesimismo sobre el futuro del proyecto. Aseguró que los tiempos son demasiado ajustados para que la reforma sea aprobada antes del cierre del periodo legislativo el próximo 20 de junio. “Así se convoquen sesiones extraordinarias, no dan los tiempos”, advirtió.
El plan del Gobierno de convocar a las urnas surgió tras el archivo inicial del proyecto laboral. Con el respaldo de sectores sindicales y sociales, se pretendía trasladar al pueblo la decisión sobre aspectos clave de la reforma. Sin embargo, con la resurrección del proyecto en el Congreso, sectores opositores interpretaron que la consulta perdió sentido, lo que allanó el camino para su derrota en el Senado.
Ahora, el Ejecutivo deberá concentrar sus esfuerzos en avanzar la reforma dentro de un plazo cada vez más estrecho, mientras se enfrenta a crecientes tensiones políticas y cuestionamientos sobre su estrategia legislativa.







Deja un comentario