Con fuertes recriminaciones arrancó la plenaria del Senado este miércoles, en medio de señalamientos del petrismo que acusan a la oposición de alterar el orden del día con el objetivo de frenar la convocatoria a la consulta popular impulsada por el Gobierno.
Desde el Pacto Histórico, figuras como Iván Cepeda y María José Pizarro calificaron de “jugadita” el hecho de que se priorizara la votación de la apelación al archivo de la reforma laboral, dejando en segundo plano la consulta que el Ejecutivo pretende llevar a las urnas. “Aquí lo que hay es puro filibusterismo”, afirmó Pizarro, al denunciar una estrategia premeditada para dilatar la discusión de la consulta.
El senador León Fredy Muñoz también apuntó a un presunto acuerdo entre bancadas tradicionales, asegurando que escuchó a la senadora Paloma Valencia anticipar que si la consulta se votaba primero, la apelación de la reforma laboral también reviviría.
En respuesta, Valencia negó que se tratara de una maniobra, pero fue enfática en su intención de frenar la consulta: “Vamos a hacer todo lo necesario para que este Gobierno no tenga los recursos del presupuesto nacional a disposición de la politiquería”.
Por su parte, el senador Inti Asprilla lanzó duras acusaciones contra el presidente del Senado, Efraín Cepeda, calificándolo de “tramposo” por modificar la agenda legislativa. Desde la bancada oficialista se sostiene que ayer se pactaron reglas claras que hoy no se están cumpliendo.
Cepeda defendió su decisión argumentando que la apelación debe ser votada con urgencia, mientras que la consulta aún tiene tiempo para ser tramitada.
Aún no se define si el orden del día será modificado, pero el pulso legislativo evidencia la tensión entre sectores que ven en la consulta una salida democrática y quienes buscan evitar que se convierta en una plataforma anticipada para una nueva contienda política.







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