El senador liberal Lidio García avanza con paso firme hacia la presidencia del Senado para el periodo 2025-2026, tras asegurar el respaldo oficial de su colectividad y sumar apoyos clave del Partido Conservador y el Partido de la U. Con al menos 37 votos proyectados, García se perfila como el favorito en una contienda que, aunque aún no se define, empieza a cerrarse a su favor.
La candidatura fue lanzada por el expresidente César Gaviria como parte del acuerdo para que el liberalismo asuma la presidencia del Congreso en el último año legislativo antes de las elecciones generales. García, quien ya presidió el Senado en 2019-2020, cuenta con trayectoria y alianzas que fortalecen su perfil como figura de consenso.
Tras reuniones sostenidas esta semana, los conservadores confirmaron su respaldo, destacando la experiencia del congresista y su compromiso con la institucionalidad. “Representa liderazgo y equilibrio en un momento clave para el país”, señaló la colectividad en un comunicado. Los diez senadores de la U también anunciaron su voto favorable, lo que refuerza la viabilidad de su elección.
Cambio Radical, con su vocero Carlos Fernando Motoa, también anticipó que respetará los acuerdos legislativos, por lo que se espera que sus votos se alineen con los de García. El apoyo de esta colectividad podría aumentar su margen de ventaja frente a otros aspirantes.
En contraste, la aspiración de Alejandro Carlos Chacón, también liberal, pero enfrentado a Gaviria, pierde fuerza. Aunque no ha retirado su candidatura y explora respaldos dentro del Gobierno y en la Cámara de Representantes, su margen de maniobra se reduce frente a la coalición que respalda a García. Chacón insiste en que las dinámicas en Cámara podrían influir en las decisiones del Senado, pero aún no logra consolidar un bloque sólido a su favor.
La disputa por la presidencia del Senado cobra especial relevancia este año, no solo por el cierre del ciclo legislativo, sino por su incidencia en el equilibrio de poderes en medio de un escenario político marcado por tensiones entre el Ejecutivo y el Legislativo.







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