El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, declaró la calamidad pública en la ciudad tras las fuertes emergencias provocadas por la ola invernal que ha afectado gravemente a varias zonas de la capital antioqueña. La medida permitirá a la administración local disponer de recursos y herramientas adicionales para atender la crisis, que ya deja víctimas fatales, personas desaparecidas y decenas de familias en riesgo.
En entrevista con La FM, Gutiérrez dio un balance dramático de la situación, especialmente en sectores rurales como San Antonio de Prado y Altavista, donde se han presentado deslizamientos y avalanchas por el desbordamiento de quebradas.
“El invierno ha azotado muy duro en Medellín. Ya muchos de nuestros terrenos están saturados y empiezan a generar desprendimientos”, advirtió el mandatario.
Uno de los hechos más trágicos ocurrió en el corregimiento de Altavista, donde una avalancha destruyó una vivienda, causando la muerte de Juliette, una mujer de 37 años, y la desaparición de su hijo, José Miguel, de 13. Posteriormente, el cuerpo del menor habría sido hallado en el embalse Porce I.
Pese a la gravedad de la emergencia, Gutiérrez denunció la ausencia total de respaldo del Gobierno Nacional. “En Antioquia y en Medellín estamos solos, pero no rendidos. No hemos recibido una sola llamada del Gobierno ni de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo. Estamos enfrentando esta crisis con nuestras capacidades y la solidaridad de la gente”, aseguró.
El alcalde también alertó sobre las causas estructurales que agravan estas tragedias, como la ocupación de zonas de alto riesgo por parte de familias desplazadas por la violencia o migrantes que llegan sin recursos a asentarse donde pueden.
“Hay barrios completamente conformados por personas que llegan huyendo del conflicto, especialmente de Venezuela, del Catatumbo, del sur de Bolívar y del Chocó. Llegan con lo que tienen puesto y se asientan donde pueden”, explicó.
Además, hizo un fuerte llamado a la ciudadanía a no arrojar basuras en las quebradas, señalando que los taponamientos agravan muchas de las emergencias. “Las quebradas no son botaderos. Es triste ver colchones, inodoros o bicicletas. Muchas tragedias las provocamos nosotros mismos”, dijo.
Finalmente, Gutiérrez reiteró que su administración no descansará hasta atender cada caso. “Aquí estamos 24/7, sin dormir, atendiendo a la gente. Lo lógico sería tener el respaldo institucional, pero mientras tanto, seguimos al pie del cañón con la comunidad”, concluyó.







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