Miles de indígenas provenientes de distintos territorios del país se han asentado en el campus de la Universidad Nacional en Bogotá, convertido en «zona humanitaria» por decisión de sus líderes. La llegada masiva se da en el marco de la minga que participará en la marcha del Día del Trabajo convocada para el próximo 1 de mayo.
Según estimaciones de la Alcaldía y autoridades universitarias, entre 15.000 y 20.000 indígenas han ingresado al campus, superando ampliamente la logística inicial que preveía la llegada de unas 4.000 personas. La presencia de esta multitud ha afectado la operación académica de la principal universidad pública del país, especialmente en facultades como Ingeniería, Ciencias Humanas y Ciencias Económicas.
La vicerrectora de la sede Bogotá, Carolina Jiménez, informó que el 30 % de las clases se ha visto alterado. Ante esto, las directivas de la institución han autorizado la implementación de clases remotas mientras se estabiliza la situación.
Por su parte, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) explicó que la Universidad fue designada como «zona humanitaria» para resguardarse de las condiciones climáticas y continuar la minga de forma pacífica. Sin embargo, profesores denunciaron el control de accesos por parte de los mingueros y la presencia de algunos armados con machetes.
Orlando Rayo, vocero indígena, afirmó que su presencia en la capital busca visibilizar las demandas de los pueblos originarios en temas como derechos, gobernabilidad y territorio. Anunció además que marcharán hasta la Plaza de Bolívar para acompañar el discurso del presidente Gustavo Petro, quien liderará la jornada del 1 de mayo y presentará ante el Congreso las preguntas para una posible consulta popular sobre la reforma laboral.
Las autoridades locales señalaron que otros espacios, como el Parque del Renacimiento y el Parque del Tercer Milenio, estaban habilitados para recibir a las comunidades. Sin embargo, los líderes de la minga optaron por el campus universitario, en parte por evitar una eventual intervención de la fuerza pública, según explicó el alcalde Carlos Fernando Galán.







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