Durante la sesión del Consejo de Ministros de este lunes, el presidente Gustavo Petro sorprendió al afirmar que ya no puede viajar a Estados Unidos porque, según él, le habrían revocado la visa. “Yo ya no puedo ir porque creo que me quitaron la visa. No tenía necesidad de tener visa, pero bueno. Ya vi al pato Donald varias veces, entonces me voy a ver otras cosas”, dijo el mandatario, luego de mencionar que el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, se encuentra actualmente en ese país.
Aunque no hay un pronunciamiento oficial del Gobierno de EE. UU. ni de la Cancillería colombiana que confirme la supuesta revocatoria, la declaración generó incertidumbre sobre si existen nuevas restricciones diplomáticas que afecten al presidente.
La afirmación se da en un contexto de tensiones diplomáticas que han escalado en los últimos meses. A inicios de año, el expresidente Donald Trump (en su aspiración de regresar a la Casa Blanca) advirtió sobre posibles sanciones contra Colombia, entre ellas la cancelación de visas a funcionarios, la imposición de aranceles a productos colombianos y represalias luego de que el Gobierno Petro se negara a recibir vuelos con ciudadanos deportados desde EE. UU.
Pese a este panorama, los canales diplomáticos se han mantenido activos. La secretaria de Seguridad Nacional de EE. UU., Kristi Noem, visitó recientemente Bogotá y sostuvo encuentros con el presidente Petro y la canciller Laura Sarabia. Aunque el Gobierno colombiano calificó la reunión como exitosa, Noem ofreció una visión menos optimista en entrevistas a medios estadounidenses.
Por otra parte, el aumento de cultivos ilícitos en Colombia ha reactivado el fantasma de una posible “descertificación” por parte de Washington, una medida que pondría en entredicho el compromiso del país en la lucha contra el narcotráfico.







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