En una reciente entrevista con El Tiempo, el excanciller Luis Gilberto Murillo abordó las tensiones entre Colombia y Estados Unidos, alertando sobre la necesidad de evitar una descertificación que podría impactar gravemente la economía colombiana. Desde Washington, Murillo ofreció un análisis detallado de la relación bilateral, un tema que ha marcado su trayectoria y que sigue siendo central en su labor profesional, evidenciando su compromiso con el fortalecimiento de los lazos entre ambos países.
Luis Gilberto Murillo, quien dejó el Ministerio de Relaciones Exteriores en enero de 2025, mantiene una relación estrecha con EE. UU. a través de su trabajo en equipos de análisis de política pública y su colaboración con instituciones prestigiosas como el MIT y la Universidad de Howard, donde impulsa iniciativas que beneficiarán a Colombia.

Además, asesora al centro de pensamiento Global American, enfocado en América Latina y el Caribe, lo que le permite mantener un diálogo constante con actores clave en Washington. También dedica tiempo a escribir y reflexionar sobre el contexto actual y sus implicaciones para Colombia y la región. Su presencia activa en estos círculos refuerza su imagen como un puente sólido entre Colombia y EE. UU., un rol que ha cultivado a lo largo de su carrera.
Diálogo como clave frente a tensiones
Murillo analizó el estado actual de las relaciones entre Bogotá y Washington, marcadas por un reciente incidente con la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, cuyas declaraciones contra el presidente Petro fueron desmentidas por el gobierno colombiano. “Hay que darle tiempo a la canciller y al presidente que puedan hablar con sus interlocutores de manera muy abierta y que eso no sea motivo para que ninguna de las partes lo discuta públicamente. Hay que dejar trabajar a los canales diplomáticos”, señaló, subrayando la necesidad de resolver malentendidos a través de canales diplomáticos. Añadió que las diferencias deben manejarse con una interlocución “de tú a tú”, proponiendo comunicados conjuntos o individuales para evitar controversias públicas.

El excanciller advirtió sobre las graves consecuencias de una descertificación. “Afectaría las inversiones, el comercio y por ende el crecimiento de la economía por la relación tan estrecha que existe en entre los países, además de indicadores de seguridad, de avance en la lucha contra redes criminales”, explicó. Según Murillo, el principal desafío radica en los cultivos de coca, un indicador clave para EE. UU., donde las cifras de erradicación no cumplen con las expectativas de algunos sectores del gobierno y el Congreso estadounidense. Sin embargo, destacó avances en interdicción, destrucción de laboratorios y lucha contra el lavado de activos, que considera fundamentales para transformar los territorios afectados.
Propuestas para evitar una crisis
Para enfrentar este escenario, Murillo propuso un enfoque dinámico que incluya metas revisadas y estrategias ajustadas en la política antinarcóticos. Considera que se requiere una revisión de metas, estrategias y métodos, porque las actuales parecen muy bajas frente al área total de coca. También abogó por un cabildeo activo del gobierno colombiano, aprovechando visitas diplomáticas para mejorar la percepción de EE. UU. Sobre el uso del glifosato en erradicación manual, Murillo mostró una postura pragmática: “Ahí va a ser necesario pensar en la erradicación manual y, algo que es indeseable, pero va a tocar revisar y sé que están dando esa discusión ya que es el uso del glifosato en erradicación manual”.
Murillo también se refirió a la posibilidad de renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE. UU., un proceso que, según él, «tarde o temprano se tendrá que hacer» debido a la redistribución de poderes globales y las nuevas políticas comerciales de Washington. Dando su punto de vista sobre los aranceles del presidente Trump, considera que Colombia puede aplicar estos mismos de manera inteligente y llegar a un entendimiento para renegociar el tratado de forma ordenada, enfatizando la importancia de una agenda común con el sector empresarial para enviar mensajes estratégicos.

Gracias a su experiencia como embajador, canciller y su actual trabajo en Washington, Murillo cuenta con una red de contactos y un conocimiento profundo de la dinámica bilateral que lo convierten en una de las pocas figuras de la política colombiana capaces de mantener una relación estable con EE. UU. en momentos de tensión. A cuatro meses de la evaluación de la certificación en septiembre, su voz resalta la urgencia de una agenda común que involucre a distintos sectores del país para garantizar la estabilidad de estos vínculos.
Sobre su futuro político, Murillo mencionó una posible candidatura presidencial para 2026: “Estoy sopesando las opciones. Dicen que la Semana Santa es un buen tiempo para concluir reflexiones. Así que aprovecharé la Semana Santa en ese sentido.”.
A cuatro meses de la evaluación de la certificación en septiembre, su voz resalta la urgencia de una agenda común que involucre a distintos sectores del país para garantizar la estabilidad de estos vínculos.







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