Colombia y Estados Unidos firmaron este jueves una carta de intención que permitirá compartir datos biométricos, un avance clave para mejorar la seguridad fronteriza y enfrentar el crimen transnacional.
El acuerdo, sellado en Bogotá tras un encuentro entre la canciller Laura Sarabia y la secretaria de Seguridad de EE. UU., Kristi Noem, busca identificar migrantes irregulares y delincuentes, con énfasis en narcotráfico y trata de personas.
El pacto incluye el uso de huellas dactilares y otros identificadores para detectar con precisión a miembros de redes criminales. Sarabia destacó que fortalece la relación bilateral, subrayando el respeto a los derechos de los migrantes. “Queremos medidas realistas y efectivas”, afirmó desde el Palacio de San Carlos. Noem, tras su paso por El Salvador, lo calificó como una herramienta contra “criminales sofisticados”, reforzando su mensaje de mano dura hacia la migración ilegal.
El vicecanciller Daniel Ávila informó que EE. UU. mostró disposición para cofinanciar vuelos de deportación de colombianos, un punto avanzado en las negociaciones. En Caracol Radio, precisó que estos traslados, realizados en 14 o 15 ocasiones por la Fuerza Aérea Colombiana, priorizan la dignidad al evitar esposas, algo valorado por Washington. La ley colombiana limita el intercambio de datos a extranjeros, excluyendo información de ciudadanos nacionales.
El acuerdo también da acceso a bases estadounidenses sobre tráfico humano, potenciando la seguridad, según Ávila. Esto complementa sistemas como la alerta Angel Watch, activa desde 2024 contra agresores sexuales. En el fondo, la lucha antinarcóticos sigue vigente: los cultivos de coca subieron un 10% entre 2022 y 2023, per la ONU, un desafío que persiste en la agenda bilateral.
La visita de Noem, con reuniones con altos funcionarios y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, afianza esta alianza. Con el Tapón del Darién en foco (donde la migración cayó un 90% en 2023), ambos países planean coordinarse con Panamá. Aunque surgen dudas sobre la privacidad de los datos, la cooperación marca un paso pragmático en un contexto de retos compartidos.







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