La vicepresidenta Francia Márquez abrió la puerta a una posible candidatura presidencial en 2026, aunque afirmó que su prioridad es cumplir su mandato actual hasta el final. En una entrevista con Noticias RCN desde el Pacífico caucano, respondió a la insistencia sobre sus planes políticos: “Tanto que me dicen e insisten, hasta lo he pensado”, pero aclaró que asumió “un compromiso de país” como segunda al mando. “Si el pueblo decide que sea su presidenta, asumiría esa responsabilidad”, añadió, dejando su futuro en manos de la ciudadanía.
Márquez abordó su relación con Gustavo Petro, reconociendo diferencias pero negando rupturas. “Me ha escuchado en algunos momentos, no siempre”, dijo, destacando que su objetivo no es desestabilizar el gobierno. También habló de tensiones con la canciller Laura Sarabia, por retrasos administrativos que afectaron su paso por el Ministerio de Igualdad, y con Armando Benedetti, por denuncias de violencia de género que ella, como defensora de los derechos de las mujeres, no pasa por alto.
Sobre su gestión en el Ministerio de Igualdad, creado bajo su impulso pero con baja ejecución, lamentó la falta de apoyo estructural: “Nació sin una estructura real, con más de 2.000 derechos de petición al día siguiente”. Criticó la resistencia a su liderazgo como mujer negra del Cauca: “Muchos no aceptan que ocupe este espacio”. Pese a ello, resaltó logros como el Sistema Nacional de Cuidado, con $25 billones destinados en una década.
El distanciamiento con Petro y las fricciones con figuras clave del gabinete han alimentado especulaciones sobre su futuro político. Márquez insistió en que no jugará “a quienes quieren que este gobierno fracase”, pero su apertura a 2026 marca un giro en el debate sobre la sucesión del proyecto progresista.







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