El presidente Gustavo Petro ordenó implementar su reforma a la salud sin esperar la aprobación del Congreso, asegurando que las leyes actuales le dan el poder para actuar. Desde Los Patios, Norte de Santander, donde inspeccionó obras médicas junto al ministro Guillermo Alfonso Jaramillo, el mandatario insistió en que la crisis del sistema justifica medidas inmediatas. “No vamos a esperar al Congreso porque no lo necesitamos, solo se necesita audacia y decisión”, afirmó.
Petro arremetió nuevamente contra las EPS intervenidas, acusándolas de desviar recursos. “La Nueva EPS escondió $5 billones en facturas y ahora quiere que el Estado pague otra vez, pero mamola”, dijo. Propuso que los dueños de estas entidades vendan sus clínicas al Gobierno “a buen precio” para ponerlas al servicio público, en lugar de asumir sus deudas.
Las declaraciones desataron una respuesta inmediata de la oposición. La senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, replicó: “Esto no es una dictadura, está obligado por la Constitución y la Ley 100”. En la Comisión Séptima del Senado, donde se discute la reforma, una ponencia de archivo suma apoyos y podría hundir el proyecto con hasta nueve votos a favor.
Jaramillo respaldó a Petro, advirtiendo que el modelo de salud “está en crisis y empeorará sin la reforma”. Mientras, el presidente defendió su plan como una respuesta práctica a un sistema que, según él, aumenta muertes por falta de recursos públicos. El choque con el Congreso y las movilizaciones que promueve Petro mantienen el debate en un punto crítico.







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