En un tono alarmante, el presidente Gustavo Petro aseguró que la capital del país está entrando en un proceso de deterioro urbano debido a las obras del metro elevado y la crisis de abastecimiento de agua que afecta a millones de ciudadanos. Las declaraciones se dieron en la noche del martes 18 de febrero, durante la posesión de María Fernanda Rojas como nueva ministra de Transporte.
Petro, quien desde hace años ha cuestionado el diseño del metro elevado, advirtió que los tiempos de movilización en la ciudad podrían empeorar con la puesta en marcha de este sistema. “El metro elevado no le sirve a Bogotá. Al aumentar el uso de buses, carros y motos, los tiempos de desplazamiento crecerán”, aseguró el mandatario, citando un supuesto estudio elaborado por 40 expertos internacionales. “¿Para qué gastamos 7.000 millones de dólares si no nos vamos a mover más rápido?”, cuestionó.
El presidente también se refirió a los cambios urbanísticos generados por las obras en corredores viales como la Avenida Villavicencio y la Avenida Primero de Mayo. Enfatizó que estas transformaciones podrían deteriorar la calidad de vida de los residentes. “Imagínense vivir en un apartamento frente a una ventana y que cada tres minutos pase un tren por delante. Y mientras tanto, llega el racionamiento de agua. Entonces, hay que ir al baño con totuma y balde. Eso significa que la ciudad ha comenzado a morir”, afirmó Petro, en un mensaje que generó reacciones encontradas.
Las palabras del presidente reviven una discusión que se ha extendido por años. Petro, como exalcalde de Bogotá, impulsó la idea de construir un metro subterráneo, postura que ha sostenido desde que el gobierno de Enrique Peñalosa optó por la solución elevada. El actual alcalde, Carlos Fernando Galán, ha insistido en que el proyecto de la primera línea no se detendrá, aunque se evalúa que las líneas futuras puedan ser subterráneas.
El problema del agua, por su parte, sigue siendo una preocupación central. Los cortes programados cada nueve días afectan a sectores de la ciudad por 24 horas, como medida para preservar los niveles de los embalses. La administración distrital ha alertado sobre el uso excesivo de tanques de almacenamiento, que podría limitar el impacto del racionamiento.
Aunque Petro hizo un llamado a la vigilancia sobre el desarrollo de las obras del metro, analistas consideran que sus declaraciones podrían tensar aún más las relaciones entre el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Bogotá. Mientras tanto, la ciudadanía espera soluciones concretas tanto en materia de movilidad como de abastecimiento de agua.







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