Héctor Amarís Rodríguez, conocido como el “Oso Yogui” y exasesor del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, anunció que colaborará con la Fiscalía General de la Nación para destapar presuntos casos de corrupción que involucran al mandatario local y su entorno. Sus revelaciones podrían cambiar el rumbo de una de las dinastías políticas más influyentes de la región Caribe.
Héctor Amarís Rodríguez, conocido en el ámbito político y social de Barranquilla como el “Oso Yogui”, ha irrumpido nuevamente en la escena pública tras seis años de silencio. Desde Miami, envió una carta a la Fiscalía General de la Nación en la que anunció su intención de colaborar en el esclarecimiento de presuntos actos de corrupción que, según afirma, comprometen directamente al alcalde de Barranquilla, Alejandro Char Chaljub, y a su círculo cercano.
Amarís, quien durante más de 14 años fue considerado uno de los hombres de confianza de Char, asegura haber sido testigo de prácticas corruptas lideradas por el alcalde y sus aliados. En su misiva, detalla que aportará pruebas documentales, registros financieros y testimonios que demostrarán cómo se habría consolidado un sistema de desfalco a través de redes políticas, empresariales y partidistas.
El exasesor citó cuatro casos específicos que serán el eje de su colaboración con la justicia: el escándalo de la Triple A, el entramado de licitaciones de la empresa IARCO, la financiación ilegal de campañas vinculada a Aída Merlano y el presunto lavado de activos mediante la cadena comercial Súper Tiendas Olímpica. Sobre el caso Triple A, señaló el desvío de recursos públicos y la apropiación indebida de activos. En cuanto a IARCO, expuso la supuesta manipulación de procesos de contratación en favor de empresas afines al clan Char. Además, afirmó que aportará pruebas adicionales sobre la compra de votos y obstrucción de la justicia en el proceso que involucra a la excongresista Merlano. Finalmente, sobre Súper Tiendas Olímpica, reveló que dispondría de información que demostraría operaciones de triangulación de recursos de origen ilícito.
El impacto de sus declaraciones se amplifica por su pasado cercano a Char. Amarís no solo fue su asesor de confianza, sino también su compañero en eventos sociales y familiares. Su caída se produjo en 2018, tras verse involucrado en el escándalo de la Triple A, lo que derivó en la condena de su padre, Héctor Amarís Piñeres, por enriquecimiento ilícito y falsedad documental.
Desde su exilio en Miami, Amarís asegura que su colaboración obedece a un “deber moral y legal” con el país. También busca reivindicar el nombre de su padre, quien falleció tras el escándalo. El exasesor ha solicitado garantías de protección ante posibles represalias.
Por su parte, Alejandro Char no se ha pronunciado oficialmente sobre las acusaciones. Sin embargo, en Barranquilla se especula que las revelaciones de Amarís podrían impactar negativamente la imagen del mandatario y de su familia, cuyo poder político y económico ha sido determinante en la región.
El caso también toma relevancia en el contexto de la llegada de la fiscal general Luz Adriana Camargo, ternada por el presidente Gustavo Petro, quien ha prometido combatir la corrupción en las estructuras políticas tradicionales.
Mientras la Fiscalía evalúa los alcances de la colaboración ofrecida por el “Oso Yogui”, el país está atento a conocer si las pruebas presentadas serán suficientes para que las denuncias trasciendan el ruido mediático y se conviertan en decisiones judiciales que sacudan los cimientos de una de las casas políticas más poderosas del Caribe colombiano.







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