Antonio Sanguino, nuevo ministro de Trabajo: cuestionado por corrupción y con pasado en disidencia del ELN

El presidente Gustavo Petro designó a Antonio Sanguino como nuevo ministro de Trabajo tras la renuncia de Gloria Inés Ramírez. Sin embargo, su trayectoria política está marcada por investigaciones por presunta corrupción y su pasado en la Corriente de Renovación Socialista, escisión del ELN.

El nombramiento de Antonio Sanguino Páez como nuevo ministro de Trabajo ha generado controversia en sectores políticos y de opinión pública. Su llegada al cargo, oficializada el 12 de febrero por el presidente Gustavo Petro, se produce en medio de cuestionamientos por investigaciones en su contra por presuntos hechos de corrupción y por su relación histórica con una disidencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Sanguino, sociólogo oriundo de Ocaña (Norte de Santander), se vinculó en los años noventa a la Corriente de Renovación Socialista (CRS), facción del ELN que optó por la vía política tras dejar las armas en 1994. Aunque no fue combatiente, su militancia en ese movimiento ha sido motivo de críticas a lo largo de su carrera.

Su trayectoria política incluye tres periodos en el Concejo de Bogotá, primero con el Polo Democrático y luego con la Alianza Verde, así como un periodo en el Senado a partir de 2018. En 2023, fue jefe de Gabinete en la Alcaldía de Bogotá, donde se vio envuelto en denuncias por presuntas irregularidades en contratación pública.

Ese año, la Procuraduría General de la Nación abrió una investigación contra Sanguino por supuestas exigencias de coimas a contratistas vinculados con el alumbrado público, el relleno sanitario Doña Juana y los cementerios del Distrito, a través de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP). Además, la Corte Suprema de Justicia le abrió en 2020 una indagación preliminar por presunto tráfico de influencias tras revelarse que la Universidad Distrital había adjudicado un contrato de 350 millones de pesos a su esposa.

El ministro entrante asume en un momento clave para el Gobierno, con la reforma laboral pendiente de dos debates en el Senado y la implementación de la reforma pensional en curso. No obstante, sus antecedentes podrían dificultar la gobernabilidad en esa cartera y restar legitimidad a los proyectos sociales del Ejecutivo.

Mientras sectores de oposición cuestionan su idoneidad para el cargo, Sanguino ha defendido su inocencia, asegurando que no tiene vínculos formales con los procesos judiciales en su contra. Desde la Casa de Nariño, el respaldo del presidente Petro sugiere que, por ahora, el Gobierno prioriza la continuidad de las reformas por encima de las controversias que rodean al nuevo titular de Trabajo.

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