El rifirrafe entre Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos no es nuevo en la política colombiana. Su relación pasó de la lealtad política a un enfrentamiento feroz, marcado por críticas, acusaciones y divergencias ideológicas. Sin embargo, la última chispa en este largo conflicto la encendió el expresidente Iván Duque, quien desempolvó un antiguo artículo escrito por Santos, en el que el entonces ministro de Defensa justificaba la reelección de Uribe en términos que hoy parecen sacados de un discurso uribista.
El texto titulado “¿Por qué votar por Uribe?” exalta la gestión de Uribe en temas como seguridad, economía y confianza internacional. En su momento, Santos defendía la continuidad del proyecto uribista como esencial para el progreso de Colombia. Este artículo fue utilizado por Duque como una especie de prueba para señalar la supuesta “traición” de Santos a su antiguo mentor político.
Pero la jugada de Duque tuvo un giro inesperado. Martín Santos, hijo del expresidente, contraatacó compartiendo otra columna, esta vez escrita por el propio Duque en 1998, titulada “Los pecados de Álvaro Uribe”. En ese texto, el joven Duque criticaba a Uribe como un político “oportunista” y representante de la “extrema derecha colombiana”, incluso lo responsabilizó de la derrota del candidato liberal Horacio Serpa en Antioquia, durante las elecciones presidenciales de ese año. También lo llamó “escudero de las Convivir”.

La secuencia del enfrentamiento político
El rifirrafe comenzó con un trino de Álvaro Uribe, quien arremetió contra Santos, calificándolo de “cínico” y de haber traicionado al país con los acuerdos de paz. Santos respondió acusando a Uribe de usar ataques infundados para desviar la atención de sus problemas judiciales y mantener su vigencia política.
En medio de este intercambio, Duque entró al debate compartiendo el artículo de Santos sobre Uribe y agregando un comentario en el que calificaba a Santos de “traidor”. Sin embargo, el contragolpe vino de Martín Santos, quien no solo publicó la columna de Duque contra Uribe, sino que expuso la doble moral del expresidente.
La revelación dejó en evidencia cómo Duque ha oscilado en su postura frente a Uribe, pasando de crítico feroz en sus años de juventud a convertirse en su principal protegido político, y ahora intentando reconstruir su imagen distanciándose del uribismo más radical.
Una narrativa plagada de contradicciones
La publicación de ambas columnas desnuda las inconsistencias en los discursos de Duque y Santos, aunque con matices diferentes. Mientras que Santos ha argumentado que su giro político fue una evolución hacia la paz y la reconciliación, Duque parece estar atrapado en una estrategia cambiante que responde más a intereses coyunturales que a convicciones ideológicas.
El artículo de Santos, sí evidencia su respaldo a Uribe en aquel momento, algo que el Nobel de Paz nunca ha negado. Pero en el caso de Duque, su ataque a Uribe en 1998 y su posterior adhesión al uribismo, plantea preguntas sobre su coherencia como líder político.
La estrategia de Duque al publicar el artículo de Santos parecía buscar un golpe contundente, pero terminó siendo un bumerán.
El enfrentamiento entre uribistas y santistas sigue siendo una herida abierta que moldea el panorama político actual. Las disputas entre Santos y Uribe, ahora avivadas por Duque y Martín Santos, muestran las profundas divisiones en la política colombiana.
Este nuevo episodio deja en evidencia la hipocresía y la importancia de la memoria política, en un país donde los líderes a menudo intentan reescribir la historia para justificar sus acciones.







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