Durante un consejo de ministros en la Casa de Nariño, la vicepresidenta Francia Márquez aprovechó la oportunidad para expresar al presidente Gustavo Petro varios reclamos sobre recientes decisiones del gobierno, incluyendo los nombramientos de Laura Sarabia y Armando Benedetti. Márquez reafirmó su compromiso con el proyecto de cambio, pero criticó ciertas actitudes dentro del equipo gubernamental.
En una reunión en la que participaron tanto el presidente Gustavo Petro como la vicepresidenta Francia Márquez, esta última destacó su postura crítica respecto a algunas decisiones del gobierno. Márquez recordó que, desde el momento en que fue designada ministra de la Igualdad, presentó su carta de renuncia al presidente, aunque subrayó que su compromiso con el proyecto de transformación del país sigue siendo firme. «Le aposté junto a usted a un sueño de cambio y de transformación», afirmó la vicepresidenta, cuestionando el rumbo que podrían tomar ciertas acciones del gobierno.
La vicepresidenta también expresó que, a pesar de sentirse relegada por algunos sectores, sigue siendo una aliada del presidente: «Yo soy su aliada, no su enemiga», declaró, asegurando que su intención es acompañar a Petro en su proyecto nacional, pero sin guardar silencio sobre lo que considera errores en la administración.
Márquez hizo énfasis en su desacuerdo con las decisiones de incorporar a Laura Sarabia como canciller y a Armando Benedetti como jefe del Despacho Presidencial. En cuanto a Sarabia, la vicepresidenta denunció actitudes irrespetuosas hacia ella, manifestando que le había pedido en varias ocasiones que la respetara. Respecto a Benedetti, Márquez expresó, «con el aprecio que le tengo», que no comparte la decisión de su inclusión en el gobierno, citando las responsabilidades de estos personajes en eventos previos que considera problemáticos para la gestión actual.







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