El canciller colombiano, Luis Gilberto Murillo, se pronunció ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la creciente crisis humanitaria en el Catatumbo, generada por los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC. En su discurso, Murillo condenó enérgicamente los crímenes de guerra y de lesa humanidad que han dejado decenas de muertos, miles de desplazados y severos daños sociales en la región.
“La violencia contra cualquier colombiano es una afrenta a los valores que sustentan a nuestra nación y al trabajo que realiza la ONU para consolidar la paz en nuestro país. No descansaremos hasta llevar ante la justicia a los responsables de estos hechos tan absurdos”, afirmó el canciller.
Según los últimos reportes, la crisis en el Catatumbo ha generado el desplazamiento de más de 36.000 personas, según la Defensoría del Pueblo, mientras que 5.522 personas permanecen confinadas, principalmente en Teorama. Los enfrentamientos también han dejado un saldo de 38 personas asesinadas, con la mayoría de las víctimas registradas en Cúcuta, Ocaña y Sardinata.
Murillo destacó que la situación afecta gravemente a los firmantes del Acuerdo de Paz de 2016, quienes han sido blanco de ataques directos. Desde el inicio de la escalada de violencia, al menos seis firmantes han sido asesinados, mientras otros siete han sido secuestrados o permanecen desaparecidos.
Las morgues en la región se encuentran desbordadas debido al alto número de víctimas, lo que evidencia la magnitud del conflicto.
Apoyo internacional y compromiso con la paz
En su intervención, Murillo pidió a los grupos armados demostrar su disposición de alcanzar la paz de manera «seria y verificable» y reafirmó el compromiso del Gobierno colombiano con una política de “paz total”.
“El pueblo colombiano ha demostrado resiliencia y compromiso con la paz. Aunque enfrentamos obstáculos, estamos convencidos de que son superables”, señaló el canciller.
Murillo destacó los avances en la implementación del Acuerdo de Paz, calificándolo como un proceso que ha alcanzado un “punto de no retorno”. Aseguró que el Gobierno trabaja en garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos en 2016, a pesar de las dificultades actuales.
En su despedida del cargo como canciller, Murillo reiteró su compromiso personal e institucional con la paz en Colombia: “No seguiré en el Gobierno en los próximos meses, pero seguiré siendo un soldado de la paz”.
Carlos Ruiz Massieu, jefe de la Misión de Verificación en Colombia de la ONU, también intervino durante la sesión y calificó la violencia en el Catatumbo como “un ataque directo contra la paz”. Ruiz Massieu advirtió que los recientes acontecimientos han erosionado la confianza en el proceso de paz y enfatizó la necesidad de redoblar esfuerzos para proteger a la población civil y los firmantes de paz.
Mientras tanto, los retos humanitarios en el Catatumbo continúan creciendo, exigiendo acciones conjuntas entre el Gobierno colombiano, la comunidad internacional y las instituciones de derechos humanos.







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