El presidente Gustavo Petro ha aceptado la renuncia de Luis Gilberto Murillo como canciller de Colombia, quien dejará su cargo a partir de febrero. Tras completar un año en la Cancillería, Murillo enfrentó varios desafíos, como la polémica licitación de pasaportes, las elecciones en Venezuela y las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
Laura Sarabia, quien hasta ahora se desempeñaba como directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), tomará su lugar. Sarabia, quien regresa al Gobierno después de un período de ausencia debido a un escándalo relacionado con un polígrafo, será la ministra de Relaciones Exteriores más joven en la historia de Colombia. Su nombramiento está previsto para el 1 de febrero.
Desafíos para Laura Sarabia en la Cancillería
Con su nuevo cargo, Sarabia se enfrenta a una agenda internacional clave para Colombia. En su gestión, ha planteado cuatro pilares principales: la integración regional, una relación pragmática con Estados Unidos, el fortalecimiento de la carrera diplomática y el fomento del desarrollo sostenible mediante el apoyo a empresarios colombianos.
Uno de sus mayores retos será gestionar las relaciones con el gobierno de Donald Trump, quien asumirá la presidencia de Estados Unidos en los próximos días. Aunque las relaciones entre ambos países se perfilan como complejas, Sarabia ha expresado su interés en establecer un «diálogo fluido y constructivo» para fortalecer los lazos bilaterales, especialmente en áreas como comercio, seguridad y desarrollo sostenible.
Además, Sarabia ha indicado que promoverá una diplomacia profesional y eficiente, orientada a enfrentar los retos globales, y apoyará a los empresarios colombianos en su expansión hacia nuevos mercados internacionales.
Finalmente, algunas de las iniciativas que Sarabia lideró en el Dapre, como la Misión Guajira y la Misión Nuquí, serán trasladadas al Ministerio de Relaciones Exteriores, reafirmando su compromiso con el desarrollo regional y la cooperación internacional.







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